Juan Santiago Nieves (Attorney)
January 5, 2012
https://www.elnuevodia.com/columna-oscarentucumpleanos-1159837.html

(Spanish follow English)

“And in spite of the fact that here the silence from outside is more painful than the solitude inside the cave, the song of a bird or the sound of a cicada always reaches me to awaken my faith and keep me going.” (Oscar López Rivera)

Oscar López Rivera is turning 69 years old. He was born on Three Kings Day in San Sebastián. On May 29, 2012 he will mark the 31st anniversary of being a political prisoner in United States prison.

With the enormous sensibility that characterizes his life, Oscar López Rivera presents us with a unique experience of the meaning and martyrdom of prison for the spirit of a political prisoner:
“The dehumanization and pernicious existence that I’ve suffered since I’ve been in prison … is the death and annihilation of the spirit… this gulag was a maze of steel and cement constructed to isolate and incapacitate… We know that sensory deprivation and the denial of creative activity causes the spirit to wither and die. That’s exactly what the jailers are trying to do keeping me here. … In the case of those of us who are prisoners for loving and defending our Homeland, the U.S. government hasn’t the slightest excuse to hold us under such pernicious conditions … I am confident that I’ve chosen to serve a just and noble cause where that security resides. A free, democratic and just Homeland represents a sublime ideal which is worth struggling for. … I’m in this dungeon and the possibilities that I will be released are remote if not impossible, under an existence the same or worse than animals caged in the zoo under physical and spiritual attack but with complete dignity and with my conscience clean and clear. … The memory of our pain is worthy of being appreciated, remembered, and never buried … Even though from afar, all those times when you celebrate together, I enjoy them vicariously.”
(“Between Torture and Resistance,” Luis Nieves Falcón, 2011).

In effect, the prolonged imprisonment of Oscar López Rivera violates the principles and prevailing norms that prohibit inhumane, cruel and degrading treatment. The imposition of disproportionate sentences that result in being locked away for decades violates the most elemental norms of coexistence and civilization.

We must recall that the International Court of Justice has ruled, in the matter of United States diplomatic and consular personnel in Tehran, that “the fact of abusively depriving human beings of their freedom and subjecting them to physically cruel punishment is manifestly incompatible with the principles of the United Nations Charter and with the fundamental rights articulated in the Universal Declaration of Human Rights.” (Passed on May 24, 1980, ICJ, Reports, 1980, par. 91).

The fundamental human rights which are absolute and cannot be abolished under any circumstance, including some of those expressed in the Universal Declaration, comprise the essential nucleus of human rights, “… expression … of a universal juridical conviction: rejection of barbarism.”

Time passes very slowly but inexorably witnesses Oscar’s presence as an indictment of colonialism and the brute force of the empire. And it is that those who struggle from the very depths of the spirit cannot go unnoticed.

Oscar’s life is summarized in his unconditional love for this homeland that has led him to sacrifice his life and that of his family in defense of the dignity and sovereignty of his people. He has taken every possible risk, the penalty and pain of prolonged imprisonment, torture, psychological assault, events that have not been able to break his free will.

Thus, today we venerate the patriot and recognize his bravery, temperament, valor, tenacity, clarity of purpose and unconditional love for this historic community. Oscar: spaces of light will open so that you will see and speak to us. We will sow the land of liberty. We will listen together to the sound of the birds and the water. We will paint with you to free the soul. We will embrace in solidarity the oppressed and the needy. We will share life from the perspective of justice. We will be fierce defenders of the truth. We will never give up the cause our ancestors were committed to. Because we are convinced that your voice, your actions, your silence, your sacrifice and your vital energy maintain the pole from which the flag of the homeland will fly.

OSCAR, EN TU CUMPLEAÑOS
Juan Santiago Nieves (Abogado)
5 enero 2012
https://www.elnuevodia.com/columna-oscarentucumpleanos-1159837.html

“Y a pesar que aquí el silencio de afuera es más doloroso que la soledad dentro del antro, siempre llega a mis oídos el canto de un pájaro o el sonido de una chicharra para despertar mi fe y seguir pa’lante” (Oscar López Rivera)

Oscar López Rivera cumple 69 años de edad. Nació el Dia de Reyes en San Sebastián. El 29 de mayo de 2012 cumple 31 años en su condición de prisionero político en cárceles de Estados Unidos.

Con la enorme sensibilidad que caracteriza su vida, Oscar nos presenta una vivencia única del significado y martirio de la cárcel para el espíritu de un prisionero político: “La deshumanización y perniciosa existencia que he sufrido desde que estoy preso … es la muerte y aniquilamiento del espíritu … este gulag es un laberinto de acero y cemento construido para aislar e incapacitar… Sabemos que la privación sensorial y la negación de la actividad creativa causan que el espíritu se marchite y muera. Es exactamente lo que los carceleros buscan con mantenerme aquí… En el caso de nosotros que estamos presos por amar y defender nuestra patria, el gobierno estadounidense no tiene la menor razón para enjuiciarnos bajo tan perniciosas condiciones… Tengo confianza en que he escogido servir una causa justa y noble donde descansa esa seguridad. Una patria libre, democrática y justa representa un ideal sublime por el cual vale la pena luchar… Estoy en esta mazmorra … bajo una existencia igual o peor que las de los animales enjaulados en zoológicos bajo ataques físicos y espirituales, pero con dignidad plena y con mi conciencia limpia y clara… La memoria de nuestro dolor merece ser apreciada, recordada y nunca enterrada… Aunque sea a la distancia, todos los momentos que ustedes celebren juntos yo me los gozaré vicariamente…” (“Entre la tortura y la resistencia”, Luis Nieves Falcón, 2011).

En efecto, el encarcelamiento prolongado de Oscar López Rivera transgrede los principios y normas imperativas que prohíben el trato inhumano, cruel y degradante. La imposición de penas desproporcionadas que conllevan un encierro por décadas violentan las más elementales normas de convivencia y civilización.

Es menester recordar que la Corte Internacional de Justicia ha sustentado, en el asunto del personal diplomático y consular de los Estados Unidos de América en Teherán, que “el hecho de privar abusivamente de la libertad a seres humanos y someterles en condiciones penosas a coacción física, es manifiestamente incompatible con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y con los derechos fundamentales enunciados en la Declaración Universal de Derechos Humanos”. (Fallo de 24 de mayo de 1980, ICJ, Reports, 1980, párr. 91.)

Los derechos humanos fundamentales, que son absolutos por no poder ser derogados en ninguna circunstancia, entre ellos algunos de los proclamados en la Declaración Universal, integran el núcleo duro de los derechos humanos, “…expresión … de una convicción jurídica universal: la del rechazo de la barbarie”.

El tiempo pasa muy lentamente, pero atestigua inexorablemente la presencia de Oscar como un pliego acusatorio contra el colonialismo y la fuerza bruta de los imperios. Y es que quienes luchan desde lo más profundo del espíritu no pueden pasar desapercibidos.

La vida de Oscar se resume en su amor incondicional por esta patria que le ha llevado a sacrificar su vida y la de su familia en defensa de la dignidad y soberanía de su pueblo. Ha asumido todos los riesgos posibles, las penurias y dolores de la cárcel prolongada, tortura, agresión psicológica, eventos que no han podido quebrantar su voluntad libertaria.

Por ello, hoy veneramos al patriota y reconocemos su gallardía, temperamento, valor, tenacidad, claridad de propósito y su amor incondicional a esta comunidad histórica. Oscar: se abrirán espacios de luz para que tu veas y nos hables. Sembraremos la tierra de la libertad. Escucharemos juntos el sonido de los pájaros y del agua. Pintaremos contigo para liberar el alma. Daremos un abrazo solidario al oprimido y al necesitado. Compartiremos la vida desde la perspectiva de la justicia. Seremos férreos defensores de la verdad. Nunca rendiremos la causa por convicción de nuestros antepasados. Por que estamos convencidos que tu voz, tus acciones, tu silencio, tu sacrificio y tu energía vital sostienen el asta desde donde se iza la bandera de la patria.

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