La urgencia de vivir- Oscar López Rivera

La urgencia de vivir- Oscar López Rivera

18 de febrero de 2014

Mi Querida Clarisa:

Deseo que este sea un día feliz y bien memorable para ti, y que puedas disfrutarlo en grande. Dos cosas que he aprendido en la vida que son bien importantes para mí, especialmente porque las aprendí en circunstancias difíciles.

OLR-with-suit-webLa primera es la urgencia de vivir. Vivir no sólo por respirar aire, tomar agua, comer, etc., sino experimentando vida en condiciones donde la vida corre peligro. Vivir para lograr metas. Esa manera de experimentar vida fue uno de los grandes retos que enfrente en Vietnam. No era solo yo vivir sino que los otros a mi alrededor también vivieran. Vivir sin dejar que las condiciones me abrumaran. Vivir experimentando el miedo y todo lo toxico que ello produce. Por ejemplo, en Vietnam muchas de las masacres que se cometieron el factor principal que las causo era el miedo que tenían los soldados. Era fácil apretar el gatillo de un rifle y disparar. Era mucho más difícil ver si ello era lo que se tenía que hacer. Un soldado esta entrenado no para pensar ni para tomar en consideración las condiciones.
Yo opte por vivir, salvar mi vida y hacerlo manteniéndome alerta todo el tiempo. Quería vivir, quería regresar a casa y hacerlo pensando constantemente en los retos que iba a enfrentar de un minuto al otro porque el futuro es impredecible. Tenía ventajas. Por ejemplo, yo veía una mata de guineo con un racimo ya listo para cortar y cortaba lo que creía necesario y podía cargar. A veces los cocinaba o a veces los cargaba hasta que se maduraran. Había soldados que nunca habían comido un guineo maduro o cocinado verde y ni sabían lo que era una mata de guineo. Veían una mata de piña y no sabían lo que era. Mi tamaño era otra ventaja. Así logre dar al traste con el reto de lograr vivir con urgencia y usar la urgencia para vivir.

Lo mismo hice en la prisión. Pero en la prisión fue donde decidí no darle mi tiempo a aquel que quería quitármelo negándome toda posibilidad de experimentar vida. El tiempo decidí aprovecharlo y no desperdiciarlo. Por 32 años he tratado de aprovechar el tiempo. Porque cada segundo que desperdicie no lo puedo recobrar o recuperar. Y un minuto que uno pierda puede ser una gran perdida. Una granada, después que se le quita lo que la mantiene asegurada y se lanza al aire se tarda 25 segundos en explotar. Si en esos 25 segundos la persona se protege puede sobrevivir. Pero si no es consciente de ese elemento del tiempo va a perder su vida o va a quedar en malas condiciones físicas para el resto de la vida.

La urgencia de vivir y maximizar el factor tiempo porque es lo más valioso y lo más irrevocable son dos cosas que para mi han sido importantísimas para mantenerme vivo. Sigo pensando y creyendo que las cosas no se dicen se hacen. Sigo pensando y creyendo que la vida es lucha toda. Y sigo creyendo que si uno(a) se llena el corazón de amor uno puede trascender muchos retos.

Te me cuidas, porque eres ese mundo mío.
Mucho amor,

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