35 AÑOS ES DEMASIADO

35 AÑOS ES DEMASIADO

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

“Hay que recordar que aquella época no es la de ahora”.

El campo era más lejos, el camino era de tierra, la tierra toda se cultivaba. Los niños iban a la escuela a pie, disfrutaban haciendo maldades y la familia era una extendida, padres, hermanos, primos, tíos… Así era el campo en el sector Aibonito Guerrero, en San Sebastián, donde nació y creció Oscar López Rivera, hasta los 14 años. Sus primos segundos Herminio ‘Millo’ y Cristóbal Méndez Méndez, lo recuerdan muy bien, en ese campo en donde todavía ellos residen al igual que los recuerdos de niñez junto a su primo, el prisionero político puertorriqueño que este 29 de mayo cumple 35 años de un cruel encierro. Para Millo, su esposa Ana Delia Soto, Cristóbal y la sobrina de Oscar, Babi Lugo López, Oscar es el primo, el amigo, el tío que esperan ansiosos recibir en algún momento en la fi nca familiar en donde ya le tienen un espacio para su casita para que vuelva a compartir con ellos en ese campo que guarda una verde y exuberante belleza natural, paz y recuerdos. Bajo la sombra de un rancho de madera estos familiares comparten recuerdos de niñez del prisionero político que más años ha permanecido en prisión en toda América.

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“Hay que recordar que aquella época no es la de ahora, había menos comunicación, Oscar pasaba por aquí a estudiar a Aibonito y en casa siempre la vieja mía esperaba a los hijos de Millo López que eran especial, cuando bajaban por ahí a la tres o cuatro de la tarde que tenían que pasar para llegar a la casa, antes se picaba la vieja mía no los dejaba seguir si no picaban algo y Oscar era un tipo yo… te diría un personaje muy especial, Oscar era un tipo ágil y un tipo fuerte, inteligente, decidido y sabio que no tenía miedo a nada ni a nadie”, expresa con énfasis Millo.
Los primos son contemporáneos, Millo tiene 78 años, Oscar tiene 73 y Cristóbal 70. Como el mayor Millo guarda en su memoria recuerdos de la madre de Oscar, como la llama Andreíta; “Yo trabajaba con ella a peseta la mañana cuando Millo López, el esposo se fue para Chicago ella tenía su talita y trabajaba, era una mujer fuerte yo trabajaba con ella por una peseta por mañana, a cinco chavos la hora… Andrea no me dejaba venir a las 12 sin que yo comiera, esa gente de antes era así la comida no faltaba”.
Mientras Cristóbal cuenta que como su primo le lleva tres años de regreso de la escuela de Oyamala, -así se llamaba la escuela cuando ellos asistían- “se ponía a bromear conmigo hacerme maldades lo recuerdo bien, era un muchacho bueno, brillante”.
Ana Delia, quien también conoció a Oscar de pequeña debido a que su hermano estudió con él reafi rma: “Era un muchacho bien brillante y bien cooperador, en las mañanas, cuando daban asignaciones si alguien no la tenia él se las hacía”. El tiempo de encierro y la distancia no han minado el entusiasmo y el cariño con que los primos hablan del prisionero político puertorriqueño. La sobrina de López Rivera, Babi, cuyo verdadero nombre es Aracelis, nos dice que fue él quien le puso su apodo.
“Trato de ir todos los años, la última vez que lo vi estaba bien fuerte, bien positivo, dando órdenes como siempre de las cosas que quería hacer, de las pinturas lo que no podíamos hacer con ellas”, comenta Babi que lo visitó el pasado año. Entre risas de cariño nos narra que Oscar; “siempre nos dice que tiene mucho trabajo, ‘sí es verdad tengo mucho que leer y mucho que escribir y tengo unas pinturas pendientes’ cita a Oscar. Añade que vio a Oscar muy positivo y destacó que su tío siempre está al día con todo lo relacionado a Puerto Rico. “Siempre nos sorprende cuando habla de los temas de Puerto Rico con tanta fl uidez, con tanto conocimiento que muchas veces nosotros mismos carecemos que uno se sorprende de que él se mantenga tan al día con todo lo que está pasando en Puerto Rico”. En el caso de los primos no fue sino hasta hace cuatro años que viajaron a verlo. “Fui a verlo, yo me quedé impresionado como dice una cuñada mía, me quedé anonadado, con ese temple, esa seguridad, un personaje y yo libre aquí y estoy llorando, triste,aburrido y Oscar tranquilo como si no estuviera en ninguna cárcel, una cosa impresionante, impresionante que me impresionó y yo por ahí… y haciendo cosas que ayuden a uno a levantarse…”, admite entre la admiración y reconocimiento Millo.

La visita no estuvo exenta de “contratiempos”. Aunque Cristóbal también fue al viaje de visita no pudo entrar a ver a Oscar por alegados problemas administrativos y se tuvo que quedar fuera de la prisión, “pero él supo que yo estaba allí”. Incluso en el viaje de Chicago a la prisión en Terre Haute, la Policía le detuvo el carro en que viajaban, pidió papeles de registros y por supuesto al no encontrar razones para la detención les dejaron continuar. “Alejandro nos dijo: no se bajen del carro, actúen como si nada que ustedes los boricuas enseguida se bajan del carro”, recuerda Cristóbal entre risas que fueron las instrucciones del compañero que les guiaba, Alejandro Molina. En ocasiones de actividades familiares se comparten el tiempo de llamada de Oscar.

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¿Cómo los familiares de López Rivera han manejado la situación de encarcelamiento y cómo fueron esos primeros años de arresto y prisión?
Su sobrina, reconoce de inmediato que fueron años bien difíciles con muchas variantes. “Primero, una vez lo encarcelan, los más allegados pasamos por unas situaciones sumamente difíciles en el sentido de que nos perseguían porque sabíamos que interceptaban todas nuestras llamadas donde ellos entendían que había un lenguaje distinto cada vez que nos acercábamos y hablábamos con él poquito antes de caer preso nos perseguían muchísimo porque ellos entendían que nosotros sabíamos donde él estaba. En ocasiones, por ejemplo, yo trabajaba en la UPR en Aguadilla y yo llegaba y me estaban esperando gente del FBI, me preguntaban si lo había visto, que si yo sabía algo de él”. Añade, que la vigilancia era constante y no podían salir a ningún sitio en donde no pudieran palpar que había alguien siguiéndolos. ” A mi abuela iban a su casa y uno podía percibir que estaban cerca”, recuerda apenada sobre la madre de Oscar.
además reconoce que en la Isla y en su pueblo hubo gente que desconocía las razones por la cual su tío estaba preso. “No entendían las razones de Oscar y lo criticaban pero poquito a poco hemos tratado de llevar el mensaje de que como él mismo dice no tiene sangre en sus manos. Mi tío no ha hecho nada contra nadie para que lo tengan que tener encarcelado, como yo le he dicho a mucha gente su ideal, mentalidad, su verticalidad cuando tú las comparas son las mismas razones que por ejemplo el Presidente Obama se convirtió en presidente. En cambio mi tío que lucha por su patria, que lucha por su bandera, que lucha por su gente, que ayuda a su gente y hace todo esto lo tratan de terrorista”, manifestó con evidente emoción.
Al punto continuó: “Ahora, mientras estuvo en Vietnam era un héroe entonces sale de Vietnam y él entonces lucha por lo que él entiende justo, siempre he dicho que Vietnam me cambió a Oscar totalmente porque vio la vida desde otra perspectiva cuando vio que verdaderamente las guerras eran inútiles. A mi me duele en el alma cuando me tratan a Oscar de terrorista, un hombre que ha dado tanto por su gente y que lo hayan maltratado como lo han maltratado de una forma tan deshumanizante. Me duele más aún que el tiempo ha pasado, cumple 35 años en la cárcel y cada año nos queda menos gente especialmente en nuestra familia”.
De sus antecesores a Oscar sólo le queda una tía materna de 89 años de edad. Con estoicismo y a la vez optimismo los familiares del prisionero político puertorriqueño tienen su propia apreciación del porqué la resistencia demostrada hasta el momento por el Presidente Barak Obama a conceder el indulto al prisionero político puertorriqueño. “Yo diría temor todavía no sabemos a qué pero es como si él-Obama- quizás tema incluso por su vida pues es un presidente y encima que es un presidente es un presidente negro”, expresó . Hizo la observación de que los familiares de las personas que fallecieron en el episodio de Fraunces Tavern, en Nueva York, el cual el Gobierno de EE UU insiste en atribuirle responsabilidad a López Rivera aun cuando no hubo ninguna acusación sobre este particular, son gente blanca con mucho poder.
Aun así reiteró “yo quiero pensar que él -se refi ere al Presidente- lo que está esperando es qué va a pasar en estas elecciones, lamentablemente tengo que decir yo entiendo que si Obama no lo saca Oscar no va a salir. Es terrible él no lo ve desde otra perspectiva de que puede hacer historia al excarcelar al prisionero que más tiempo ha estado encarcelado por un ideal político no lo está viendo desde esa perspectiva”. Por su parte Millo añade, “yo creo y espero que al fi nal de la jornada de Obama me está que si él le va a dar la libertad sí él no se la da…” deja su pensamiento en suspenso y continúa, “pero creo que si al fi nal de la jornada como él (se refi ere a Obama), no es un tipo que tiene los pantalones donde tiene que tenerlos. Si él no lo hace guardamos silencio ahora”.
Cristóbal en tanto dice estar de acuerdo con los expresado por sus familiares y refl exiona para agregar, “si hay otras fuerzas que le impiden ejercer su liderato entonces quién lo puede hacer, él lo puede hacer, si no lo hace es porque no quiere hacerlo”. Todavía los familiares de Oscar, por voz de su sobrina le envían un mensaje al Presidente Obama: “Ya es tiempo de que me lo devuelva, Oscar es una persona inocente que ha hecho más por la Patria que no es de él, Estados Unidos, que el mismo Obama porque él sí fue a Vietnam y lo tuvieron dos años y medio en Vietnam y estuvo seis meses en una jungla por lo que recibió una medalla. ¿Obama ha hecho algo así por la patria de él?, no lo creo o sea que él -Oscar- luchó primero por una que no era la de él y cuando quiso luchar por la suya mira donde me lo tienen. No tiene ni sentido común tanto su encarcelamiento como las razones, me gustaría que hiciera ese análisis y me devuelva a Oscar, ya tiene 73 años cuál es el miedo…”.
Originalmente publicado en Claridad.

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